La política colombiana volvió a sacudir el panorama público tras las elecciones legislativas del 8 de marzo. La activista, escritora y exactriz de cine para adultos Amaranta Hank obtuvo una curul en el Senado de la República, respaldada por la coalición de izquierda Pacto Histórico, alianza que lidera el presidente Gustavo Petro.
Con el 89% de las mesas escrutadas, el Pacto Histórico superó los 4,2 millones de votos, equivalente al 22,84% de la votación nacional, lo que le aseguró 25 curules en el Senado y lo consolidó como la principal fuerza política dentro del Congreso colombiano.
Sin embargo, más allá de los números electorales, uno de los nombres que más debate ha generado es el de Hank. Antes de dedicarse al activismo y a la escritura, la hoy senadora trabajó en la industria del entretenimiento para adultos, una etapa de su vida que no ha ocultado y que, por el contrario, ha defendido públicamente.
A través de redes sociales, la nueva congresista lanzó una pregunta que rápidamente se volvió viral y encendió el debate político y social en el país:
“¿Por qué una mujer que estuvo en la industria para adultos no puede aspirar a un cargo de elección popular?”
Hank sostiene que su experiencia personal le permitió conocer de cerca realidades como la desigualdad, la precariedad laboral, la lucha por la libertad individual y las dinámicas de la economía popular, temas que asegura llevará ahora al debate legislativo.
Su llegada al Capitolio representa una de las historias más atípicas de la política reciente en Colombia y, desde ya, promete convertirse en una de las voces más controversiales dentro del nuevo Congreso.
Noticia al Día