EE UU y Arabia Saudí negocian un acuerdo de energía nuclear condicionado a su alianza con Israel
Arelys Munda
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Estados Unidos y Arabia Saudí avanzan en las negociaciones de un marco de cooperación nuclear para usos exclusivamente civiles, conocido como «Acuerdo 123». Sin embargo, la ratificación final del pacto estará estrictamente vinculada a la integración formal del reino árabe en los Acuerdos de Abraham para la normalización de relaciones diplomáticas con Israel, según informó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a través de sus redes sociales.
A través de un mensaje difundido en Truth Social, Trump precisó que la iniciativa, liderada por el Departamento de Energía de Estados Unidos, contemplan únicamente multas pacíficas y no militares, bajo esquemas similares a los implementados en otros países de la región.
«El acuerdo de energía nuclear civil (¡que no incluirá el enriquecimiento de material!) […] será aprobado, pero está totalmente condicionado a que Arabia Saudí se adhiera a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham», afirmó.
La Administración norteamericana destacó a través de un comunicado oficial que el borrador del «Acuerdo 123» prioriza los estándares internacionales de no proliferación nuclear.
Entre sus puntos clave, el pacto garantiza que las empresas estadounidenses tendrán acceso preferente para desarrollar la infraestructura de energía nuclear civil en territorio saudí, en un momento clave marcado por el incremento de las tensiones regionales tras los recientes ataques atribuidos a Irán contra instalaciones del reino sumí.
El contexto geopolítico regional
La adhesión de Arabia Saudí a los Acuerdos de Abraham, mecanismo promovido durante el primer mandato de Trump que ya permitió a Israel establecer lazos con Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos, representaría un giro estratégico sin precedentes en Oriente Medio.
Pese a los esfuerzos diplomáticos para consolidar este acercamiento, la postura oficial de Riad sostiene que cualquier proceso de normalización con Israel requiere compromisos firmes hacia un camino creíble para el establecimiento de un Estado palestino independiente. Los intentos previos de la diplomacia estadounidense se vieron congelados tras los ataques del 7 de octubre de 2023 y el posterior conflicto en la Franja de Gaza.
El documento final deberá ser presentado ante el Congreso de los Estados Unidos para su revisión y posterior ratificación.