Una célebre fotografía resume uno de los mayores enigmas del gomecismo: la de José Vicente Gómez Bello, conocido como "Vicentico" Gómez, junto a su esposa Josefina Revenga. Durante años, el joven militar parecía destinado a heredar la dictadura de su padre, Juan Vicente Gómez, pero las sombras del poder truncaron su destino.
Cuenta el Correo de Lara que a sus 23 años, en 1907, "Vicentico" recibió el grado de general y su ascenso fue vertiginoso. En 1922 alcanzó la Vicepresidencia de la República, consolidándose como la figura más visible y poderosa del círculo íntimo del régimen. Sin embargo, su trayectoria estuvo empañada por la controversia. Fue señalado como el principal sospechoso del asesinato de su tío, Juan Crisóstomo Gómez ("Juancho" Gómez), un magnicidio que numerosos historiadores atribuyen a las disputas internas por la sucesión.
El destino de Vicentico cambió abruptamente. Tras las sospechas de su posible vinculación con los movimientos estudiantiles de la Generación del 28, la confianza del dictador se quebró. Alejado del centro de gravedad político, fue enviado a Europa con un cargo diplomático, lo que enterró sus aspiraciones de asumir el mando absoluto de Venezuela.
Nunca regresó para liderar el país. Falleció en el exilio en Leysin, Suiza, en 1930, víctima de la tuberculosis, cinco años antes del deceso de su padre en 1935. Su figura queda hoy en los registros históricos como una de las piezas fallidas del inmenso entramado familiar gomecista, marcado por el autoritarismo y una extensa descendencia.
Juan Vicente Gómez tuvo 15 hijos legítimos, aunque diversas fuentes sostienen que engendró o reconoció más de 70 descendientes, elevando algunas estimaciones hasta cerca de un centenar.
Esta enigmática fotografía fue capturada originalmente por Luís Felipe Toro y pertenece al Archivo de Fotografía Urbana, con un reciente trabajo de colorización realizado por @tiramuto_workshop.
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