En una noche que quedará grabada en los libros de historia de la MLB, el novato José Fernández tuvo un debut de ensueño al conectar dos cuadrangulares, incluyendo el batazo definitivo en la octava entrada, para que los Cascabeles de Arizona vencieran 7-5 a los Tigres de Detroit.
Lo que parecía una derrota segura para Arizona se transformó en una fiesta en el Chase Field. Tras llegar al octavo episodio con una desventaja de cuatro carreras, los locales fabricaron un rally de seis anotaciones para darle la vuelta al marcador.
El encuentro comenzó cuesta arriba para los Diamondbacks. El abridor de Detroit, Casey Mize, maniató a la ofensiva de Arizona durante seis entradas, permitiendo apenas cuatro hits. Mientras tanto, los Tigers castigaron al abridor Brandon Pfaadt en el tercer inning con un racimo de cinco carreras, destacando un doble remolcador de Riley Greene.
Fernández, quien fue llamado apenas el lunes desde Triple-A Reno, inició su cuenta personal en la cuarta entrada con un jonrón solitario. Sin embargo, su momento de gloria absoluta llegó en la octava:
Con el marcador 5-4 y tras una serie de boletos y un doble de Corbin Carroll, el escenario quedó servido. Ante los envíos del cerrador estrella Kenley Jansen, Fernández conectó un monumental batazo hacia el jardín izquierdo-central con dos outs en la pizarra. Con este tablazo de tres carreras, Arizona selló la remontada definitiva.
José Fernández se convirtió apenas en el séptimo jugador en la era moderna de las Grandes Ligas (desde 1900) en conectar dos jonrones en su juego de debut.
El bullpen de Arizona cumplió con creces. Andrew Hoffman se llevó la victoria tras dos entradas perfectas, mientras que Paul Sewald se encargó de poner el cerrojo en la novena entrada, ponchando a los tres bateadores que enfrentó para sumar su segundo salvamento de la temporada.
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