Cada 28 de enero, las luces de las salas en Venezuela se encienden con un matiz distinto. No es solo una función más; es el aniversario de un espejo que ha reflejado la identidad, las crisis y las esperanzas de un país durante más de un siglo. Este miércoles, el Día Nacional del Cine Venezolano conmemora 129 años de una historia que comenzó con el parpadeo de un proyector en el occidente del país.
La historia se remonta a 1897. El escenario fue el icónico Teatro Baralt de Maracaibo, donde el pionero Manuel Trujillo Durán presentó las dos primeras joyas del celuloide nacional: “Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo” y “Un célebre especialista sacando muelas en el gran Hotel Europa”. Aquellas vistas cinematográficas no solo asombraron a los zulianos, sino que marcaron el nacimiento de una industria que hoy es patrimonio cultural de la nación.
A lo largo de estas trece décadas, el cine venezolano ha transitado por diversas épocas doradas y desafíos estructurales:
El Cine de Oro: Con figuras como Román Chalbaud y su emblemático El Pez que Fuma, el cine nacional se consolidó como una voz crítica y social en la región.
Hitos de Taquilla: Producciones contemporáneas como Papita, Maní, Tostón (2013) de Luis Carlos Hueck —que sigue ostentando el récord de audiencia— y el terror de La Casa del Fin de los Tiempos de Alejandro Hidalgo, han demostrado que el talento local puede competir con los estándares globales.
Proyección Internacional: En años recientes, cintas como Pelo Malo o Desde Allá (ganadora del León de Oro en Venecia) han puesto el nombre de Venezuela en los festivales más prestigiosos del mundo.
Para este 2026, las autoridades culturales y diversas fundaciones como la Cinemateca Nacional han organizado más de 150 actividades a nivel nacional. Desde proyecciones gratuitas en plazas públicas hasta foros sobre el futuro de la producción audiovisual y la animación en la era de la inteligencia artificial.
"El cine venezolano es más que entretenimiento; es nuestra memoria histórica en movimiento", señala un comunicado del Ministerio de Cultura a propósito de la fecha.
Hoy, la industria no solo vive en las salas, sino que se adapta a las plataformas de streaming y a las nuevas narrativas digitales, demostrando que, a pesar de las dificultades, el cine venezolano se niega a decir "corten".
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