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Noticia al Dia

El día que el Nobel, William Faulkner, cometió una indecencia en Bella Vista

El calendario marcaba el año 1961. Faulkner recorría las calles de la capital zuliana cuando cruzó caminos con los jóvenes rebeldes del grupo literario "Apocalipsis". Entre ellos figuraban poetas de la talla de Hesnor Rivera, César David Rincón y Atilio Storey Richardson. La noche marabina, densa y apasionada, se convirtió en el escenario perfecto para un asalto a la tradición.
El calendario marcaba el año 1961. Faulkner recorría las calles de la capital zuliana cuando cruzó caminos con los jóvenes rebeldes del grupo literario "Apocalipsis". Entre ellos figuraban poetas de la talla de Hesnor Rivera, César David Rincón y Atilio Storey Richardson. La noche marabina, densa y apasionada, se convirtió en el escenario perfecto para un asalto a la tradición.

El 6 de julio de 1962 el mundo literario se despidió de William Faulkner. El genio sureño dejó un legado inmortal con obras de la talla de El ruido y la furia. Su genialidad autodidacta lo hizo acreedor del Premio Nobel en 1949 y de dos premios Pulitzer. Sin embargo, más allá de los grandes altares académicos, el autor norteamericano grabó su nombre en la crónica bohemia de Maracaibo a través de un gesto de absoluta irreverencia.

Una transgresión nocturna en Bella Vista

El calendario marcaba el año 1961. Faulkner recorría las calles de la capital zuliana cuando cruzó caminos con los jóvenes rebeldes del grupo literario "Apocalipsis". Entre ellos figuraban poetas de la talla de Hesnor Rivera, César David Rincón y Atilio Storey Richardson. La noche marabina, densa y apasionada, se convirtió en el escenario perfecto para un asalto a la tradición.

Reunidos en la emblemática redoma de la Avenida Bella Vista con la calle 5 de Julio, los escritores decidieron ejecutar un acto de protesta poética. El blanco de su desdén estético era la figura de Udón Pérez, el bardo tradicional de la región. En un arrebato de iconoclasia pura —y bajo el cobijo de la complicidad nocturna—, el mismísimo Premio Nobel estadounidense se unió al grupo local para profanar con desparpajo el monumento del poeta consagrado.

La osadía desató un revuelo inmediato que estuvo a punto de conducir a Faulkner y a sus correligionarios directo a los calabozos locales. La diplomacia y el peso de su nombre evitaron el arresto. El incidente se transformó en uno de los pasajes más surrealistas, sofisticados y audaces de la historia cultural de Venezuela. Una noche en la que la literatura abandonó la solemnidad del papel para encarnarse en la provocación.

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