El 30 de diciembre de 2004, Argentina vivió una de sus tragedias más dolorosas: el incendio en el «boliche» República de Cromañón durante un recital de la banda de rock Callejeros.
Una bengala encendida alcanzó una media sombra inflamable, provocando un fuego que liberó humo tóxico en un local colapsado con más de 4.500 personas, cuando su capacidad era de poco más de 1.000. El saldo fue devastador: 194 muertos y más de 1.400 heridos.
La tragedia dejó una herida social que aún no cicatriza. A lo largo de los años, el impacto psicológico en los sobrevivientes ha sido profundo, con 17 suicidios registrados posteriormente.
La investigación reveló una red de corrupción y negligencia, resultando en condenas a funcionarios, empresarios y responsables de habilitaciones.
El caso expuso serias fallas en la regulación y la seguridad en los espacios públicos, generando un debate sobre la responsabilidad de las autoridades y la necesidad de reformas.
En este nuevo aniversario, familiares, sobrevivientes y organizaciones conmemorarán a las víctimas con una misa en la Catedral Metropolitana y una marcha hacia el Santuario de Cromañón, recordando a quienes perdieron la vida y la importancia de garantizar la seguridad en eventos masivos.
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