Roberto Mancini fue confirmado este martes como nuevo seleccionador nacional de Italia por el presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Giovanni Malagò. El nombramiento busca poner fin a la marejada institucional generada por el veto a última hora de Andrea Pirlo (supuesto vínculo con casas de apuestas) y la subsiguiente dimisión de Paolo Maldini como director técnico, apenas dos semanas después de haber asumido el cargo.
La crisis estalló al revelarse los vínculos comerciales de Pirlo con una casa de apuestas rusa, circunstancia que Malagò consideró inasumible por "cuestiones de oportunidad". La decisión unilateral del dirigente provocó la renuncia inmediata de Maldini y su asesor Leonardo —defensores de la llegada de Pirlo—, desencadenando la llegada de Claudio Ranieri para ocupar la dirección técnica vacante.
"El tiempo apretaba y he considerado que la persona idónea para convertirse en comisario técnico era Roberto Mancini, de lo cual asumo la entera responsabilidad", afirmó Malagò durante la rueda de prensa posterior al consejo federal de la FIGC, donde descartó fisuras personales y dio por cerrada la etapa de Maldini en el organismo.
Mancini, de 61 años, inicia así su segundo ciclo al frente de la Azzurra, a la que dirigió entre 2018 y 2023 (ganó la Eurocopa 2020) antes de su paso por la selección de Arabia Saudí. El estratega de Jesi asume de nuevo el mando con el reto urgente de reestructurar a un equipo golpeado institucionalmente y con la obligación de devolverlo a la élite tras el histórico revés de haber quedado fuera de tres Mundiales consecutivos.
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