El atroz feminicidio de María Camila Potosí Gómez, la joven de 21 años con ocho meses de gestación hallada sin vida y con signos de tortura el pasado 20 de julio en La Buitrera, continúa conmocionando al país. Sin embargo, tras la reconstrucción forense que confirmó la extracción violenta de su bebé, un nuevo elemento ha llamado la atención de la opinión pública: las recientes declaraciones ofrecidas por su esposo en el podcast Conducta Delictiva , las cuales dejan varias dudas e inconsistencias sobre la cronología de los hechos.
Un relato lleno de vacíos y mensajes cruzados
Durante la entrevista, la pareja de María Camila detalló la secuencia de eventos del jueves 16 de julio, día en que se perdió el rastro de la joven. Según su testimonio, María Camila le informó que asistiría a un control gestacional en El Polvorín y que posteriormente iría a cuidar a un familiar de su cuñada.
No obstante, varios aspectos de su versión generan interrogantes sobre la fluidez y el tiempo de respuesta tras la desaparición:
- El contacto previo a la desaparición: El esposo afirmó que la joven le envió una fotografía de la mujer que la transportaba en motocicleta mientras esta retiraba dinero. Pese a admitir que "sentía que algo no le cuadraba", no indagó más al respecto argumentando tener plena confianza en ella.
- Alertas ignoradas y lapsos de tiempo: A pesar de que la víctima dejó de responder llamadas y que a las 4:02 pm fue captada por cámaras de seguridad abordando la moto de Yulieth, la principal sospechosa, las acciones inmediatas de búsqueda se diluyeron entre las actividades rutinarias de la tarde, incluyendo partidos de fútbol y compromisos personales.
- Información contradictoria de las actividades: Mientras el esposo sostenía que María Camila se encontraba sola en casa por aburrimiento y realizaba cursos comunitarios, se reveló que mantenía relación directa con la sospechosa desde hacía dos meses en esos mismos espacios, un vínculo sobre el cual el entorno familiar parecía tener escasa claridad.
La actuación ante la sospechosa y la búsqueda tardía
Otro de los puntos críticos abordados en el testimonio gira en torno al manejo de las primeras horas de búsqueda. La familia y la pareja de la joven acudieron por cuenta propia a revisar las cámaras de seguridad de una panadería cercana tras constatar las demoras institucionales para la emisión de órdenes judiciales.
Fue en ese proceso donde confrontaron a Yulieth, la mujer de la motocicleta, quien incurrió en constantes contradicciones: afirmó primero haber dejado a María Camila en su vivienda, luego en un centro médico para comprar alimentos y finalmente en una rampa hospitalaria. A pesar de estas evidentes inconsistencias en el sitio, la reacción y la coordinación para dar aviso a las autoridades competentes dejaron entrever una grave falta de articulación en los momentos más cruciales para la vida de la joven y su bebé.
El desenlace fue desgarrador. Cuatro días después de su desaparición, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía localizó el cuerpo sin vida de María Camila a orillas del río Meléndez. La inspección forense practicada por el Instituto Nacional de Medicina Legal ratificó la herida abdominal mediante la cual le fue arrebatada al bebé.
El esposo relató el dramático instante en que acudió al lugar del hallazgo y constató la ausencia de su hija. Reconoció a su pareja, a través, de los rasgos y tatuajes de la víctima. Mientras las autoridades judiciales avanzan en la investigación para esclarecer cada una de las versiones recopiladas y determinar responsabilidades, la Alcaldía de Cali reitera la recompensa de hasta 200 millones de pesos para quien brinde información que permita la captura de la sospechosa y la localización con vida de la pequeña recién nacida.
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