El contrabando descontrolado de flores desde Colombia hacia Venezuela desestabiliza el mercado local al introducir mercancía de contrabando o "informal" que se vende a precios artificialmente bajos. Esta competencia desleal golpea el margen de ganancia de los productores venezolanos, reduce la demanda de producto nacional y evade los controles fitosanitarios.
Las flores colombianas, que provienen de una industria masiva y exportadora, ingresan por pasos irregulares o trochas. Esto evita el pago de aranceles e impuestos nacionales, lo que permite ofrecerlas a precios muy inferiores a los costos de producción locales. Las floristerías y vendedores locales se enfrentan a una desventaja de precios, lo que obliga a muchos agricultores venezolanos a vender su producción por debajo del costo o a perder sus cosechas.

Las flores de contrabando no pasan por las revisiones aduaneras ni de sanidad vegetal, lo que aumenta el riesgo de ingresar plagas o enfermedades agrícolas al país que podrían dañar los cultivos nacionales. Una buena parte de la mercancía ingresa en pequeñas cantidades —junto con hortalizas y otros productos agrícolas de los estados andinos fronterizos como Táchira y Mérida.

Comprar flores un lujo
Comprar flores en Maracaibo se ha convertido en un lujo reservado para ocasiones muy especiales. Los altos costos de estos productos superan con facilidad el presupuesto familiar promedio, obligando a los marabinos a buscar alternativas locales más accesibles.

Mientras que los arreglos grandes o las cajas de rosas rondan entre los $45 y más de $100, las opciones más sencillas oscilan entre los $10 y 25$. Ante una crisis económica sostenida y el deterioro del poder adquisitivo, los ciudadanos priorizan la compra de bienes y servicios básicos como alimentos y medicinas, desplazando a las flores a la categoría de artículos suntuarios.

Esta realidad ha golpeado la tradición. Oficios emblemáticos de la venta ambulante, como el de las "violeteras" —mujeres que históricamente recorrían las calles vendiendo pequeños ramos—, están en extinción en la capital zuliana.
Contrabando y desafíos comerciales
La caída de las ventas en el estado Zulia no solo responde a la pérdida del poder adquisitivo y a la inestabilidad cambiaria, sino también a un duro golpe estructural: el contrabando descontrolado desde Colombia.

La producción nacional y el comercio formal minorista lidian diariamente con el ingreso de mercancía ilegal por la frontera. Este fenómeno genera graves distorsiones en los precios y asfixia la rentabilidad de las floristerías legalmente establecidas.

Para mantenerse a flote y garantizar el volumen de ventas, los negocios locales y las plataformas de envíos online han tenido que transformarse. Hoy en día, el sector depende casi exclusivamente de pasarelas de pago internacionales, Zelle y plataformas de pago móvil para facilitar las transacciones de una clientela que, aunque reducida, intenta mantener vivas las tradiciones.
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